
III. Víctimas de ataque sexual
Antecedentes
El ataque sexual es uno de los delitos más traumáticos.
Aunque para la mayoría de las víctimas de la delincuencia es difícil
hablar de esta experiencia, para quienes han sufrido un ataque sexual ello es
particularmente doloroso. Una razón obvia es la dificultad que muchas
personas tienen para referirse al sexo. Sin embargo, una razón más
importante es que muchas víctimas de ataque sexual quedan muy traumatizadas
no sólo por la humillación de la violación física,
sino por el miedo de resultar gravemente lesionadas o muertas.
Las tres responsabilidades principales de las fuerzas del
orden en casos de asalto sexual son: (1) proteger, entrevistar y apoyar a la
víctima; (2) investigar el delito y capturar a quien lo perpetró,
y (3) recolectar y preservar las pruebas del ataque, las cuales ayudarán
a procesar al delincuente.
En la investigación y proceso judicial de la mayoría
de los casos de ataque sexual, la víctima cumple un papel mucho más
importante que en otros delitos, puesto que con frecuencia ella es el único
testigo del crimen. Infortunadamente, algunas veces las víctimas de ataque
sexual no están dispuestas a cooperar con las fuerzas del orden por temor
a las represalias del perpetrador.
Sólo los hombres y las mujeres que han sufrido el trauma derivado
de un ataque sexual pueden comprender la profundidad y complejidad de los sentimientos
que experimentan estas víctimas. No obstante, la manera como el agente
aborde a la víctima puede resultar determinante para que ésta
inicie el camino de la recuperación o bien para que sufra años
de trauma y angustia.
Consejos para responder a las víctimas de un ataque sexual
- Prepárese para enfrentar casi cualquier tipo de reacción
emocional de las víctimas. Bríndeles su apoyo incondicionalmente
y permítales que expresen sus emociones, las cuales pueden incluir
llanto, accesos de rabia y gritos.
- Evite interpretar la calma o la compostura de la víctima
como un indicio de que el ataque sexual no ocurrió, pues podría
encontrarse en estado de shock. (Nota: Se estima que las acusaciones
falsas por ataque sexual se presentan en el 2 por ciento de los casos,
porcentaje
similar a las tasas de acusaciones falsas que se dan en otros delitos violentos).
- Aborde a la víctima calmadamente. El mostrar su indignación
ante el delito puede agudizar el trauma de la víctima.
- Pregunte a la víctima si desea que usted contacte a un miembro de
la familia o a un amigo.
- Ofrezca a la víctima contactar a un consejero experto en el manejo
de crisis por ataque sexual y pregúntele si desea que éste sea
hombre o mujer. Además, indague si la víctima quiere hablar
con usted o si prefiere a un agente del sexo opuesto.
- Cuide de no aparecer ante la víctima como alguien sobreprotector
o con aires de superioridad.
- Recuerde que es normal que las víctimas deseen olvidar, o que realmente
olviden, los detalles del delito que les resulten difíciles de aceptar.
- Anime a las víctimas a recibir atención médica, en
especial para comprobar que no tengan lesiones internas. Además, un
examen médico puede proporcionar pruebas para la captura y el juzgamiento
del agresor. Sin embargo, tenga en cuenta que la víctima puede sentirse
humillada y avergonzada por el hecho de que su cuerpo haya sido expuesto durante
el ataque sexual y deba exponerlo de nuevo para un examen médico. Explíquele
en qué consiste el examen forense, así como su importancia.
- Notifique al hospital de la llegada de la víctima y solicite una
sala de espera privada. Escolte a la víctima hasta el hospital. Si
no hay disponibilidad de un consejero experto en el manejo de este tipo
de
crisis, espere en el hospital hasta que la víctima sea dada de alta
y escóltela a su destino.
- Tenga en cuenta las preocupaciones personales, interpersonales y de intimidad
que puedan asaltar a la víctima. Entre éstas pueden mencionarse
la posibilidad de estar embarazada o de contraer una enfermedad de transmisión
sexual, como el sida; la reacción del esposo, del compañero
o de los padres; la publicidad que los medios puedan darle al ataque sexual,
y las reacciones y las críticas de los vecinos y compañeros
de trabajo si se enteran de lo ocurrido.
- Entreviste a las víctimas con mucho tacto. Reduzca al mínimo
el número de veces que la víctima deba contar los detalles del
delito a extraños. Si es posible, debe asignarse un solo agente del
orden para la entrevista inicial y la investigación subsiguiente.
- Ofrezca responder a cualquier pregunta adicional de la víctima y
proporciónele toda la asistencia que pueda necesitar.
- Anime a la víctima a recibir asesoramiento profesional. Explíquele
que esta recomendación se basa en el beneficio que otras víctimas
obtuvieron de dicho asesoramiento en el pasado. Así mismo, explique
a la víctima que puede experimentar síntomas de estrés
postraumático en los siguientes meses. Identifique a la víctima
y remítala a los servicios de apoyo para que reciba asistencia.